Miércoles, 12 de febrero de 2014

Toma de decisiones

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Toma de decisiones. Trampantojo. I. San Pedro.Teruel ( Imagen by MSAM)

Aunque es un proceso que todos tenemos que llevar a cabo a lo largo de nuestra vida y en numerosos momentos, yo quiero focalizarme en la toma de decisiones en el entorno profesional como una de las competencias que tiene que tener un/a directivo/a.

Es tarea importante en nuestro quehacer diario, y al directivo se le presupone esta competencia,  que como diría un buen amigo: “va en el sueldo”. Quizás él lo dice porque a veces las decisiones que uno toma, pueden de alguna manera perjudicar, dañar a otros. Ya sólo el hecho de decir no, algunos lo pueden interpretar como algo dañino.

A los/as  directivos/as se les pide agilidad en la decisión, pues en muchos casos ésta es determinante, esta responsabilidad debe ser sopesada adecuadamente para tener la garantía del éxito con la mejor decisión tomada, sin excederse en el tiempo nunca.

La toma de decisiones, es un proceso racional, es fruto del análisis, de establecer un criterio, de evaluar posibles alternativas antes de la elección final. Por ello también entre las competencias de un/a lídercomo ya he mencionado en otras ocasiones, tienen que estar implícitas otras competencias como por ejemplo la capacidad analítica, que  permita visualizar y estudiar varios escenarios, evaluando posibles riesgos antes de la toma de decisión final, la firmeza a la hora de acometerla, seguridad y flexibilidad si el entorno es cambiante (gestión del cambio).

La experiencia, madurez y un buen criterio nos amplían y facilitan la capacidad de análisis. Estamos tomando decisiones de negocio (ésto no debemos olvidarlo en ningún momento) y la visión en el tiempo de las diferentes alternativas nos ayudarán a precisar cuál es la mejor elección.

Los líderes también se equivocan y pueden errar el tiro, pero deben ser las menos, lógicamente; como además son personas y profesionales, deben aprender de los errores cometidos para no volver a incurrir en ellos respondiendo con entereza.

Deben ser ágiles y firmes, además de determinantes, dar ejemplo. De ellos dependen personas y ellas deben ver y captar la determinación de quien los dirige, lo contrario generaría inseguridad en los equipos. Tener claro el objetivo y hacia dónde, es importante para dilucidar y optar por el camino correcto.

Lo que si está claro, es que es una competencia que quien dirige debe poseer pues su trayectoria profesional diaria estará plagada de decisiones a tomar, de no poseerla tendrá consecuencias muy negativas para la organización, equipos y supondrá una verdadera lacra.

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Por Montse Sánchez-Agustino
 
 
 
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