Jueves, 27 de febrero de 2014

Un dilema

Dilema

Dilema ( Imagen by MSAM)

Un hijo de una buena amiga me confiaba hace poco tiempo lo perdido que se encontraba cuando pensaba en su futuro y quería dar sentido a la carrera universitaria que había emprendido a la hora de buscar un trabajo cuando la terminase.

Probablemente este dilema se lo planteen muchos jóvenes, y más ahora que la situación en el mercado laboral no es demasiado halagüeña…

Me senté con él, e hice un proceso de mentoring como el que realizo con directivos/as. Había un objetivo claro y había una necesidad de solicitar consejo y ayuda para poder encarrilar su camino hacia la búsqueda de una solución final.

Mediante un proceso de escucha activa, encontramos ese lugar de encuentro desde el que hay que partir para construir e ir poniendo los peldaños en la escalera que hay que empezar a subir. Ese lugar donde comienza el compromiso consigo mismo y se pone toda la fuerza, concentración y entusiasmo para emprender tu propio proyecto con el convencimiento de que eso es lo que quieres hacer y la responsabilidad de acometerlo cuanto antes.

Hablamos de la necesidad de plantearse:

- trabajar en algo relacionado con sus estudios al mismo tiempo que estudiar aún sin cobrar para poder contar con una experiencia al terminar la carrera.

- de perfeccionar el idioma e incluso comenzar a estudiar otro.

- Comenzar a tener contacto con profesionales de las áreas en las que él quería desarrollar su actividad futura.

- Hacer búsquedas de información acerca de que empresas de su sector podrían ser interesantes para seguir y poder tener un contacto futuro.

- Asistir a conferencias de interés.

- Incluso hacer uno de los años de carrera en el extranjero, lo que sin duda le daría no sólo otros puntos de vista sino también un bagaje multicultural muy interesante para crecer emocionalmente.

Nos marcamos unos objetivos para la siguiente sesión con el compromiso de desarrollarlos y dedicarles un poco de su tiempo para ir tomando decisiones.

Fue muy enriquecedora la experiencia y aún nos queda alguna sesión más si el precisa mi ayuda, yo le voy a acompañar en este pequeño y gran proceso a la vez.

La reflexión que hago es que tenemos que siempre que se pueda, contar con mentores, que en la mayoría de los casos pueden ser los padres, los míos fueron unos magníficos mentores cuyas enseñanzas practico y que me han sido de mucha utilidad para mi vida profesional y personal, pero aún cuando no se tiene esta fortuna, siempre podemos acercarnos a un maestro, profesor, amigo de nuestra familia, para expresar nuestras inquietudes y que nos ayuden con su experiencia a reflexionar, que nos escuchen y que con sus preguntas nos ayuden a tomar decisiones.

Sin ir más lejos, el origen de la palabra mentor, ya se refleja en el libro de Homero, ” La Odisea”, en el que se describe como Ulises busca en su amigo Mentor al consejeroamigomaestro persona sabia al que le encarga la formación de su hijo Telémaco ante la imposibilidad en un momento de su vida de poder dársela él. De esta  historia deriva la palabra mentor. En este relato aparece pues uno de los los más antiguos procesos de mentoring.

Ven, por consiguiente, que estos procesos no son nada extraños.

Decía Albert Eisntein : “Yo no enseño a mis alumnos, solo les proporciono las condiciones en las que puedan aprender”

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Por Montse Sánchez-Agustino
 
 
 
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